Coaching

El coaching en el momento actual

Fecha:
06//04/2022

Este 6 de abril celebramos el Día del Coach, una figura que ya se ha incorporado a nuestro vocabulario y forma parte de nuestro día a día. Decimos que alguien nos hace de coach cuando nos escucha, nos anima y nos aconseja ante cualquier circunstancia o adversidad que se nos presenta en nuestra vida cotidiana: un problema de pareja, un encontronazo con un amigo, un conflicto en el trabajo, una decisión importante que tenemos que tomar…

El mundo del deporte fue pionero en incorporar el término “coach” a sus entrenamientos. En un entorno cada vez más profesionalizado y competitivo ya no era suficiente con ser el mejor técnicamente. Además de una gran preparación física y habilidades técnicas era necesario saber gestionar la mente, las emociones, para que no fueran un lastre capaz de tirar por tierra horas, meses e incluso años de duro entrenamiento.

Timothy Gallwey profesor de literatura y capitán del equipo de tenis en la Universidad de Harvard fue el primero en centrarse en este tipo de entrenamiento integral de cuerpo y mente para conseguir los mejores resultados de sus jugadores. Defendía que el principal obstáculo que encuentran los deportistas para alcanzar el alto rendimiento se halla en la mente y no en el cuerpo.

Así, un buen coach es capaz de ver el potencial de alguien, sus fortalezas y debilidades y de ayudarle a canalizarlas para conseguir su mejor versión, en el mundo del deporte y en cualquier otro ámbito. Es, en definitiva, una palanca de transformación para el desarrollo tanto de personas como de organizaciones.

Ya lo decía el filósofo griego Sócrates, quien, utilizando la metáfora de su madre comadrona animaba a sus discípulos a sacar lo mejor de cada uno de ellos. Y lo hacía realizando preguntas reveladoras con el fin de que descubriesen las cualidades y respuestas que ya tenían en su interior. En definitiva, les animaba a tomar las riendas de su vida para que merecieran ser vividas.

Pero, si el coach es capaz de conseguir sacar lo mejor de las personas, ¿por qué no aplicarlo a las empresas? Esa fue la pregunta que se hizo el piloto y empresario John Whitmore considerado uno de los grandes pensadores del liderazgo e impulsor del coach empresarial.

A lo largo de estos años se ha demostrado que aquellas empresas que se apoyan en el coaching consiguen líderes más eficaces y equipos mejor engranados y que ofrecen mejores resultados.

Los dos últimos años han sido una nueva prueba para comprobar la salud del coaching. La pandemia nos ha obligado a adaptarnos muy rápidamente a entornos imprevisibles y desconocidos hasta el momento. 

Desde que el COVID se extendió por todo el mundo, aislándonos en nuestras casas y cambiando la forma en la que vivíamos, se comenzaron a producir cambios en la forma de establecer relaciones más allá de la presencialidad de una forma muy generalizada, incluyendo el coaching ejecutivo.

Conceptos como resiliencia cobraron más significado que nunca y el trabajo de los coachs fue fundamental para gestionar la situación y los cambios vertiginosos que se sucedían en nuestra vida profesional y personal. Fue necesario adaptar los estilos de liderazgo, incluir habilidades y competencias que hasta ahora no tenían tanta importancia. El acompañamiento se hacía más necesario que nunca, tanto para la implantación de las nuevas herramientas de teletrabajo como para establecer un nuevo marco de relación de confianza con las personas del equipo. Y el resultado ha sido bueno.

La conversación de coaching es una muestra más de la singularidad del ser humano y nuestra capacidad para crecer y conseguir aquello que deseamos y nos proponemos, una forma de vivir nuestros sueños y alcanzar lo máximo en nuestras vidas. Y eso hay que extenderlo al mayor número de personas posibles en las organizaciones.

 

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